Dubljani

Nešo vive en Dubljani, una pequeña aldea en el suroeste de Bosnia, en la región de Herzegovina. Apenas un conjunto de casas varios metros por encima de la carretera que transcurre entre Mostar y Trebinje, muy cerca de Croacia.

Nešo (o Nebojša Glavan, así es su nombre completo) vive solo. En el patio exterior de su vivienda la sombra que dan las hojas de parra alivia un poco el incesante calor.

Nešo fuma sin parar. Y le falta tiempo para sacar la rakia y ofrecérsela a los dos extraños que ha recogido con su coche, al pie de la carretera. Sirve uno, dos, tres chupitos pero él no bebe. Entre la segunda y la tercera ronda nos enseña el alambique que utiliza para destilar el licor, en una especie de sótano donde almacena todo tipo de cosas. Herramientas para el campo, sacos, cajas vacías…

La familia de Nešo está repartida entre la cercana Trebinje y Belgrado. Desde la capital serbia llegará precisamente mañana su hijo, Miloš. Habla con él un largo rato por teléfono, intercalando palabras y caladas al cigarro.

Nešo viste una camiseta de la empresa Shell y una especie de bañador con lunares oscuros. Lleva unas sandalias de Air Jordan y en su pie derecho una enorme cicatriz le atraviesa el tobillo de arriba a abajo.

Nešo explica, señalando por encima del pequeño muro del patio, que durante la guerra la línea del frente estaba a las puertas de Dubljani. Justo ahí enfrente. Él combatió en el ejército serbio. Cuando la guerra terminó a esta zona llegaron tropas españolas en misión humanitaria. “Fueron muy buenos para la población civil”, comenta.

Nešo tiene 58 años. Nació aquí, en esta misma casa, en 1961 y estudió el instituto en Trebinje. Más adelante se fue a Sarajevo, a la universidad. Allí se formó como ingeniero agrónomo, nos cuenta.

 

Reportaje realizado durante el curso organizado por Pinaphoto en Bosnia, en agosto de 2019.

Comments are closed